sábado, 1 de agosto de 2026

Economía

Dinamarca reduce la penalización laboral por maternidad con políticas de cuidado

Las políticas danesas de licencias parentales y cuidado infantil han logrado mitigar significativamente el impacto negativo de la maternidad en los ingresos y horas laborales femeninas.

Redacción Nación 24
Foto: forbes.com.mx

En Dinamarca, un sistema integral de licencias parentales y acceso universal a guarderías ha logrado reducir en un 80 por ciento la denominada 'penalización por maternidad', un fenómeno global donde las mujeres ven mermados sus ingresos y horas de trabajo tras la llegada de los hijos. A diferencia de otras naciones, este modelo nórdico combina una alta inversión estatal con una cultura laboral que prioriza la flexibilidad, permitiendo que la maternidad sea un evento menos disruptivo para la trayectoria profesional de las trabajadoras.

El análisis de este modelo revela que, a pesar de contar con beneficios sociales avanzados, la maternidad sigue generando efectos duraderos en el mercado laboral. Incluso en sociedades con amplias redes de apoyo, las mujeres enfrentan ajustes permanentes en su disponibilidad horaria y en sus aspiraciones de crecimiento salarial al compararlas con sus pares masculinos. Este dato subraya que, aunque las políticas públicas son fundamentales, la brecha de género persiste debido a factores culturales y estructurales profundos que trascienden las leyes de licencias.

En el contexto mexicano, expertos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y analistas económicos han observado con interés estos resultados, comparándolos con la realidad del mercado nacional. Actualmente, el sistema mexicano enfrenta retos significativos en materia de equidad, donde la falta de infraestructura de cuidado infantil universal y licencias de paternidad limitadas siguen siendo factores que frenan la plena participación de las mujeres en la economía formal.

El éxito danés no radica únicamente en la duración de las licencias, sino en la calidad y disponibilidad del sistema de cuidado infantil público, el cual garantiza que las madres puedan reincorporarse a sus empleos con certidumbre. Mientras en México se discuten posibles reformas dentro del Congreso de la Unión para ampliar los periodos de licencia de paternidad y maternidad, el modelo danés sirve como una referencia cualitativa sobre la necesidad de integrar servicios de cuidado robustos en la política económica nacional.

La lección principal para las autoridades mexicanas es que la política de cuidados no debe considerarse un gasto social, sino una inversión estratégica para cerrar las brechas de desigualdad. Si bien la implementación de un sistema similar requeriría una coordinación compleja entre la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la STPS y los gobiernos estatales, la experiencia internacional demuestra que es posible mitigar las barreras que impiden el pleno desarrollo profesional de las mujeres en el país.

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